Evangelizar no, Culturizar si

En mi labor diaria de dar a conocer la importancia de la gestión de las compras en las empresas, me encuentro de todo, y anécdotas para parar un tren. Uno de los fenómenos más curiosos es el desinterés por el desconocimiento.

Este fenómeno se basa en que los interlocutores no muestran interés por algo, simplemente porque desconocen que es. Tal vez a nivel personal y privado sea posible mantener tal actitud (aunque me cuesta imaginarlo), pero a nivel profesional y empresarial, esta actitud es una locura.

Lo más curioso es que este “síndrome del desinterés por desconocimiento” afecta en mayor proporción a profesionales y ejecutivos con experiencia y formación, que a los empresarios, éstos últimos con sus propios síndromes.

En mi especialidad, la gestión de Compras, el desinterés inicial de los altos ejecutivos es descorazonador, y la resistencia para escuchar alta.Hay una mentalidad inconsciente que parece que diga que ” lo que no conozco, no existe”. Convendrán ustedes que no partimos con una mentalidad propensa a todo lo que sea, ya no innovar, sino solamente cambiar. Claro, si hablas de otros temas como “social media”, pues bueno, las expresiones faciales llegan al paroxismo…

Lo positivo es que, cuando han escuchado, los interlocutores reaccionan con gran interés, y en muchas ocasiones con sorpresa, al comprender el peso estratégico de los insumos y de la contratación de gastos. Sin embargo, el comentario generalizado es que nadie les había hecho reflexionar sobre esta realidad, y que ni en su experiencia y mucho menos en su formación, se había mencionado el tema de las Compras y los insumos, como, me han confesado algunos, de otros muchos temas fundamentales que afectan a la Empresa, y que desgraciadamente han ido descubriendo a golpe de “disgustos”.

España, en lo referente a la gestión de las empresas, es peculiar. Arrastramos en nuestros genes empresariales, genomas autárticos de épocas olvidadas, pero no tan lejanas, que inoculan un pensamiento excesivamente conservador e inmovilista en nuestras empresas, impropio de una empresa abierta como la que los tiempos que corren exige.Una empresa academico/formalista/titulitera en exceso, poco flexible, poco propensa a interrogarse sobre que ocurre en su entorno, poco curiosa, cobardona, acomodaticia, al no lo toques si funciona aunque no sepamos porque funciona, etc…

Un tejido empresarial autóctono donde desde el poco peso de las Compras, propio de economías con estructuras productivas y fuentes de aprovisionamiento rígidas por decreto, hasta un concepto anticuado del marketing donde se sigue pensando simplemente en la publicidad  y lo que es peor, meramente en el regalo promocional, o en la administración de personal como exponente celtibérico de los Recursos Humanos donde el logro nacional es la valoración por las horas de presencia, pasando por un concepto de la financiación de la Empresa donde si no hay un Banco que nos descuente los pagarés no hay posibilidad de sobrevivir y la figura del equity o dicho en cristiano, un inversor que refuerce nuestros fondos propios es una pérdida del patrimonio empresarial o cosa de americanos, o donde la contabilidad sigue siendo un mero instrumento fiscal y todavía se maravillen muchos de que se pueda extraer información de gestión valiosísima para el día a día, o por ejemplo, cultivar una imagen de nuestra empresa sea considerado un esnobismo porque para que nos vamos a preocupar que piensan nuestros clientes, o nuestros empleados, o nuestros proveedores, o nuestros bancos, etc… o donde todo bicho o proceso que no venda es un gasto, y por tanto, algo despreciable para la empresa, o esa espectacular táctica directiva de que “cuanto más se peleen entre las funciones de la empresa, mejor” (mejor para la competencia, claro…), o donde los fondos para la formación continua de la Fundación Tripartita no se agotan por falta de utilización en formación para los empleados (que la cosa tiene sus bemoles, con la enorme falta de competitividad que padecemos) es un tejido empresarial curioso, no me dirán que no.

Pero además, donde muchos consultores o asesores alimentan una visión parcial de la empresa, donde se confunde la especialidad con la exclusión. Mi especialidad es la más importante, y del resto para que hablar. Visión clientelista fruto de una formación empresarial desintegrada y respecto a algunas áreas inexistente por desconocimiento a su vez de los docentes que la impartían. La visión holística o sistémica de la empresa, es un enfoque desconocido en España. La Empresa en esta Celtiberia nuestra no es una comunión de esfuerzos en pos de un objetivo común, donde un lider empresarial, un dirigente de empresa debe templar y cohesionar a un equipo humano, extrayendo lo mejor de todos y cada uno de ellos para luchar con coraje e ilusión.  Aquí nos preocupa ser más listos que inteligentes, e invertimos mucho tiempo en pensar “listezas” en vez de como hacer las cosas mejor. Pero que vamos a hablar de Empresa, sino lo hacemos ni como país…

Aquí en nuestra vieja piel de toro, somos diferentes. Un magnífico país con un enorme complejo de inferioridad, para llegar a decir con altanería y soberbia “que inventen ellos…”. Un complejo de inferioridad que nos lleva a cotas de mediocridad preocupantes, y no precisamente en los jóvenes…

Por eso, amigos míos, a veces pienso que nos confundimos…en nuestro pais no debería evangelizarse sobre los medios sociales, o las compras, o el marketing, o la comunicación, o la competitividad, o como hacer mejor empresa etc…lo que se debería hacer es culturizar, así, directamente. Pero para ello, ha de haber un paso previo…la humildad, primero de los que saben, y después de los alumnos…y dejarnos de tanto guru.

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3 Respuestas a Evangelizar no, Culturizar si

  1. Pedazo de post. Verdades con tacto pero sin anestecia, felicitaciones.

    Nos toca seguir predicando pero en medio del vaivén del la crisis, muchas empresas se van a sumar al cambio -mas allá de los motivos- de consumir y crean cultura de cambio.

    Una vez mas, enhorabuena por el artículo

  2. Sebastian:
    Tienes razon en mucho de lo que dices, pero un inventario de calamidades tan abrumador me deja patidifuso. Coincido en que “evangelizar” es un termino inadecuado, no me gusta, porque está mas cerca de “hablar”, de hablar por un tubo, que de escuchar: ¿conoces a “evangelizadores” que realmente escuchen? asi que rehuyo a ese termino. Lo de “culturalizar” está mejor, pero sigo pensando que hay que escuchar, que necesitamos ser más empáticos para difundir “cultura”. Nadie va a entendernos si vamos por ahí dando lecciones arrolladoras sobre el bien y el mal. El viaje asumido y genuino es gradual, y se consolida a partir de la conversación. Es posible que las soluciones esten en puntos intermedios entre lo que tú tanto criticas y lo que la realidad en que vivimos es capaz de absorber. Dosis de convicción+humildad vamos a necesitar para eso los que pretendemos compartir cultura. ¡¡suerte en el empeño!!

    • avanzix dijo:

      Muchisimas gracias, Amalio por tu comentario. Es una satisfacción que te hayas interesado por mi opinión.

      Efectivamente tienes razón, y comparto plenamente contigo la visión de moderación en un proceso de cambio, siempre y cuando tengas suficiente tiempo para llevar a cabo la reflexión y el posterior cambio. Sin embargo, y centrándome en nuestro país, el tiempo para la reflexión se malgastó durante los últimos quince años, y ahora, pues nos ha pillado el toro…(aquí somos responsables todos, sin excepción).

      Convendrás que tenemos una inercia cultural y social en España respecto al hecho empresarial muy “sui generis”, que dificulta enormemente esa reflexión. Mi post es provocador y soy consciente que extremo, precisamente, para generar procesos de reflexión. Para que alguien se siente a conversar, antes debe estar motivado para ello, o por lo menos interesado. Y para fomentar el interés, a veces, una “sacudidita” es necesaria.

      El inventario de calamidades no se acaba ahí, (y me ha gustado el término, porque realmente son calamidades), es desgraciadamente, real y más habitual de lo que parece. Me extraña que te sorprenda, porque nada de lo que he escrito es inusual, y es calamitosamente recurrente.

      No todas las situaciones se dan en la misma empresa (que desastre, entonces…), pero son tics generalmente practicados en el tejido pyme, y en empresas de dimensiones medianas. Por supuesto, que de todo hay en la viña del Señor, y tenemos ejemplos de buenas prácticas empresariales en este país, por supuesto. Pero, el tejido empresarial que es capaz de regenerar nuestra actividad económica necesita mensajes claros, y hasta cierto punto, provocadores, para ayudarles a reaccionar e iniciar un proceso de desarrollo empresarial que nos lleve a conclusiones de que las cosas se pueden hacer de otra manera. La reflexión debería partir de un proceso de duda de como hacemos empresa en España. Claro está, que muchos empresarios y directivos hacen lo que hacen, no por maldad, sino por desconocimiento de otras formas de hacer.

      Llevamos casi 3 años de crisis, y el tejido empresarial, sigue en shock, y aunque parece que hay una cierta reactivación, aquellas decisiones de calado (exceptuando la de reducir personal…) siguen posponiéndose. El empresariado recibe muchos “inputs” algunos de ellos contradictorios, que no ayudan a la toma de decisiones. Creo, sinceramente, que la claridad en la exposición de la situación, no debe tomarse como un afán de aleccionar a nadie, sino simplemente como un medio de economizar tiempos y esfuerzos, para evitar dar vueltas a una situación, que intimamente, casi todos sabemos porque se produce.

      Un abrazo

      Sebastián

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